QUIÉN CONTROLA REALMENTE ETA
(Artículo publicado inicialmente a finales de los 90 en diversos medios de opinión en la red, y actualizado a raíz del atentado del 11M.)
Siguiendo consignas del Pentágono, las
mafias policiales de las colonias han debido promover
actuaciones de grupos terroristas con mayor o menor virulencia
según el caso, lógicamente manejados por ellos mismos, buscando
instituir abiertamente el dictadura mundial de corte masónico-satánico.
Terminada la precedente gran mascarada paranoica de la «guerra
fría» -y convenientemente exprimidos los súbditos mediante la
extorsión impositiva-, ya tienen en marcha el colosal
despliegue de tecnología para control de masas, inconcebible para el
súbdito medio, así como la compra de voluntades a todos
los niveles.
En los últimos años, en vista de que el montaje ETA se les viene
encima a modo de alud imparable, vemos al Gran Hermano y al vecino
paternal francés echando cables al régimen acorralado. Más esperpéntico,
difícil... aunque se diría que desde instancias superiores les recomendaron
dejar de publicar en la prensa oficial y oficiosa aquellos groseros montajes
fotográficos de supuestos etarras, inexistentes en su mayoría. ¿Acaso el objetivo
real de los GAL no era purgar ETA de los auténticos nacionalistas descontrolados
que habían proliferado por aquél entonces, devolviendo el control total a la mafia socialista?
Lo cierto es que, mientras dure, el montaje ETA habrá proporcionado
sus beneficios a los embaucadores totalitarios tras el fallecimiento
de Franco, con la connivencia de la CIA, por supuesto: aniquilación
de altos mandos del ejército de ideología derechista no masónicos
-conocida también como las purgas del elefante blanco-; obtención de
importantes sumas de dinero mediante la extorsión y secuestro de personas
no afines al partido oficial (PSOE); promover el temor generalizado en la
población y, paralelamente, la coyuntura que justificase el despliegue
encubierto de control tecnoestalinista electrónico a escala nacional, con
distintos propósitos, obviamente; una reserva de peso para provocar el caos
generalizado en caso de crisis nacional contraria a sus intereses y, finalmente,
la estigmatización del auténtico nacionalismo vasco en favor de
esa farsa impresentable llamada PNV, sumada a la presencia policiaco-militar
reforzada. ¡Viva Fraga! ¡Viva Laureano López-Rodó! Por cierto, ¿quién acuñó
el dicho ese de que sólo los vascos se creen lo que cuentan los periódicos...?
El gobierno terrorista socialista español sabe perfectamente quién ha cometido la sangrienta
matanza del 11 de marzo en Madrid. Pero aunque dicho atentado hubiese sido reivindicado
por ETA en lugar de Al Qaeda o similar, a estas alturas bien sabemos que es siempre
la misma escoria la que tira de los hilos. ¿No va siendo hora de reaccionar?
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